OCHO REQUISITOS PARA SER LEGIONARIO DE ROMA 1° Ciudadanía romana. Sólo los
ciudadanos de pleno derecho pueden ser legionarios de Roma, los extranjeros (no
ciudadanos) sólo son admitidos en los cuerpos auxiliares. 2° Soltería. Un
soldado romano no puede estar casado. No obstante, si alguno no está feliz con
su mujer, puede fugarse para alistarse a las legiones. El alistamiento supone
una declaración unilateral de divorcio. 3° Integridad corporal. La falta del
dedo índice o pulgar supone la inhabilitación. Los dedos de las manos de los
reclutas son contados con detenimiento. 4° Altura mínima de 5 pies y diez
pulgadas(1,70 m aproximadamente). El ejército hace excepciones con sujetos
especialmente fuertes. 5° Poseer genitales masculinos. Las mujeres y los eunucos
no pueden alistarse. Las legiones son cosa de hombres. Trajano decretó que la
posesión de un sólo testículo es suficiente para poder alistarse. 6° Poseer
buena visión. La falta de éste requisito es motivo de suspensión del servicio.
7° No haber cometido delitos graves. Es posible pasar por alto pequeños delitos,
pero todo aquel que intente alistarse para eludir ser perseguido por un delito
grave o intente con ello volver del destierro, será expulsado de forma sumaria.
8° Una buena carta de recomendación. Esta carta supone un requisito muy
importante,las cartas de recomendación son un atributo habitual de la vida en
Roma. En una carta de recomendación el firmante estaba poniendo en juego su
propia reputación.
Apolonio de Tiana
Apolonio de Tiana (en griego antiguo: Ἀπολλώνιος ὁ Τυανεύς Apollōnios ho Tyaneús, en latín: Apollonius Tyaneus; Tiana, Capadocia, 3 a. C.-Éfeso, ca. 97[1]) fue un filósofo, matemático y místico griego neopitagórico. Biografía Apolonio nació en Tiana (ciudad de la Capadocia, actual Kemerhisar, Turquía, a 4 km al sudoeste de Bor) a principios del siglo I.[2] Su familia descendía de los fundadores de la ciudad. Desde temprana edad destacó por su inteligencia, su sorprendente memoria, su gusto y facilidad por el estudio y su gran belleza. Se dice que fue un niño prodigio. A la edad de catorce años fue llevado a estudiar con Eutidemo, profesor de retórica en Tarso, pero, descontento con el estilo de vida de los habitantes del lugar, a quienes consideraba «burlones e insolentes», pidió a su padre que lo dejase ir a Aegae,[3] pequeña ciudad vecina donde había un templo dedicado al dios Esculapio. A los 16 años abrazó la doctrina pitagórica. Dejó de comer carne, argumentando que «vuelve esp...
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