Carrión Merche
2 d ·
"LA MUJER MÁS BONITA DEL MUNDO"
La mujer más bonita del mundo lleva el pelo a mitad de la espalda.
Aunque siempre lo tenga recogido; anda descalza en casa y a veces desearía salir sin maquillaje.
Sonrie antes de mirarse al espejo para no ponerle mucha atención a sus defectos. Se acuesta siempre pasada la media noche y revisa una y otra vez conversaciones que nunca van a repetirse.
No sabe que la primavera se pone celosa cuando ella pasa, que el sol a veces siente que no brilla tanto como ella y que las estrellas fugaces desearían un poquito de la magia que tienen sus coqueteos.
Seguramente la mujer más hermosa del mundo no tiene idea que el piso es el que tiembla cuando su silueta aparece aunque sea ella quien muera de miedo, que ha erizado más pieles de las que ha tocado.
No se ha enterado de que cualquier hombre mataría por estar un rato a su lado, por besarle la boca, por adivinarle los defectos y recordarle las virtudes. Que es el pensamiento de muchos al despertar y que ha dibujado un montón de sonrisas sin darse cuenta.
Ella es ternura, inocencia, perversión y pasión en una sola.
Que ha cometido errores, y muchos, y que las lágrimas que ha derramado no se comparan con la de batallas que le quedan por ganar.
Seguramente la mujer más bonita del mundo no tiene ni la menor idea de que ahora mismo es ella la que está leyendo ésto.
⭐ Ánonimo
Apolonio de Tiana
Apolonio de Tiana (en griego antiguo: Ἀπολλώνιος ὁ Τυανεύς Apollōnios ho Tyaneús, en latín: Apollonius Tyaneus; Tiana, Capadocia, 3 a. C.-Éfeso, ca. 97[1]) fue un filósofo, matemático y místico griego neopitagórico. Biografía Apolonio nació en Tiana (ciudad de la Capadocia, actual Kemerhisar, Turquía, a 4 km al sudoeste de Bor) a principios del siglo I.[2] Su familia descendía de los fundadores de la ciudad. Desde temprana edad destacó por su inteligencia, su sorprendente memoria, su gusto y facilidad por el estudio y su gran belleza. Se dice que fue un niño prodigio. A la edad de catorce años fue llevado a estudiar con Eutidemo, profesor de retórica en Tarso, pero, descontento con el estilo de vida de los habitantes del lugar, a quienes consideraba «burlones e insolentes», pidió a su padre que lo dejase ir a Aegae,[3] pequeña ciudad vecina donde había un templo dedicado al dios Esculapio. A los 16 años abrazó la doctrina pitagórica. Dejó de comer carne, argumentando que «vuelve esp...
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