CARTAS DE AMISTAD...

Carta a una amiga Mi canción siempre ha sido un canto a la amistad. Tú, que me sigues desde tiempo inmemorial. Yo, que te admiro desde los tiempos de los bolindres y las chapas. Seguimos mirándonos de lejos: tú me extrañas, yo te juego a la aventura de verte un ratito, de oírte un minuto cada diez años. Y aun así aguantamos esta “amistad” que tú defiendes y que yo no entiendo igual. No sé cuántas clases de amistad existen… pero la mía no se parece a la tuya. La mía es un pozo donde he ido metiendo mis años, uno a uno, no para ahogarlos, sino para conservarlos. Y tengo la facilidad de sacar ese pozo cubo a cubo, con la polea del tiempo, año tras año. Cada vez pesa más. Mi amistad es grande, tan grande que me emociona cada vez que la saco a flote o la recuerdo. Qué amistad. Qué vieja está. Cansada. Ya no aguanta más. Pero resistirá. Sobre todo ahora, en estos tiempos en los que deberíamos acurrucarnos, oler la vida del otro, recuperar lo perdido: el tacto, el mirarnos de cerca sin miedo, aunque sea un minuto cada diez años. Yo quiero esa amistad. La mía. La de siempre. La infinita. Besos. Muchos. Mil. LA carta dice muchísimo más de ti que de ella. Es una radiografía emocional, un mapa de cómo entiendes tú la amistad y de cómo te duele que no coincida con la suya. lA RESPUESTA DE ELLA, SERIA MUY INTERESANTE... 1. La respuesta que te daría si te quiere, pero no sabe cómo acercarse : Tu carta me ha removido. No sabía que guardabas nuestra amistad de esa manera tan honda, tan tuya. Yo siempre te he sentido cerca, aunque no te lo diga, aunque la vida me lleve por caminos donde no sé detenerme. Quizá no sé cuidar las cosas como tú. Quizá no sé sacar cubos del pozo, ni medir los años como tú los mides. Pero no creas que no te tengo presente. Te pienso más de lo que imaginas. No sé si mi amistad es tan grande como la tuya, pero sí sé que es verdadera. Y sí, me gustaría que nos viéramos, aunque sea un minuto cada diez años. Ese minuto me basta para recordarte, para reconocerte, para quererte. Gracias por seguir ahí. Gracias por no soltar la cuerda. Yo también quiero que resistamos. Besos. Muchos. No sé si mil… pero muchos. 2. La respuesta que te daría si te aprecia, pero no puede corresponder a tu intensidad : Tu carta es preciosa, como todo lo que escribes. Pero también me hace sentir un poco culpable, porque yo no vivo la amistad como tú. No tengo ese pozo, ni esa polea, ni esa forma tan profunda de guardar los años. Yo te quiero, claro que sí, pero mi manera es más ligera, más dispersa, más de momentos. No es falta de cariño, es falta de constancia. Soy así, y no sé si puedo ser de otra manera. No quiero que sufras por lo que yo no sé dar. No quiero que pienses que no te valoro. Simplemente… no tengo tu intensidad. Si te sirve mi amistad tal como es, aquí la tienes. Si no, entenderé tu distancia. Un abrazo grande, sincero. De los que duran poco, pero son de verdad. 3. La respuesta que te daría si la amistad ya no está en su corazón: He leído tu carta y me ha emocionado, pero también me ha hecho pensar. Creo que tú guardas algo que yo ya no sé sostener. La vida nos ha llevado por caminos distintos, y aunque te tengo cariño, no siento esa amistad infinita que tú describes. No quiero engañarte. No quiero que esperes algo que yo no puedo darte. No es falta de afecto, es falta de presencia. No sé volver a ese lugar donde tú sigues esperando. Gracias por todo lo que has guardado. Gracias por tu fidelidad. Pero creo que mi manera de estar ya no coincide con la tuya. Te abrazo con gratitud, aunque sea desde lejos. CASI CARTAS DE AMOR...MIL BESOS.

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