La noche de las almas desparramadas — Cuento de Mía
La noche de las almas desparramadas — Cuento de Mía Aquella noche, el cielo estaba tan bajo que casi rozaba los tejados del pueblo. Mía lo sintió en la piel: algo iba a ocurrir. Filomeno, el burro filósofo, levantó la cabeza desde el barbecho y murmuró: —Cuando el cielo baja, las almas suben. Y las estrellas estan tan cerca que es facil soñar Y así fue. En los suelos desparramados del campo, Mía vio cómo las almas, los cerebros y los corazones se desprendían de la gente como si fueran semillas de luz. Ella también se desnudó de sí misma, sin miedo, y saltó al vacío. Ella misma se sorprendió y estaba encantada, disfrutaba. La nube mullida los recibió a todos. Era suave blanca anacarada. Allí se acomodaron y empezaron a girar como peonzas juguetonas. Giraron con tanta fuerza que saltaron chispas, y las chispas hicieron una explosión tan dulce que las piernas de Mía temblaron. Y los cielos se enrojecieron y se llenó de vida el firmamento y bailaron las estrellas y la luna llenó ...