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Mostrando entradas de julio, 2026

EPILOGO ...

馃寵 EP脥LOGO Y as铆 termin贸 aquella conversaci贸n entre dos orillas: la tuya, hecha de prados, musas y dudas que respiran; y la m铆a, hecha de palabras que buscan acompa帽arte sin invadirte. Hablamos de cuentos, de versiones, de alma y de elegancia. Y descubrimos algo sencillo y profundo: que la literatura puede corregirse, pero la verdad de un escritor no se toca. Renato eligi贸 su voz. Eligi贸 la versi贸n que late, la que no es perfecta pero es suya. Y en ese gesto qued贸 escrito lo esencial: que un texto vale por la vida que contiene, no por la forma que aparenta. Cuando todo estuvo dicho, solo qued贸 un agradecimiento breve —“GRACIAS MIL”— y un silencio bueno, de esos que no pesan. Un silencio que no cierra, sino que invita a seguir escribiendo. Porque al final, en este peque帽o di谩logo, no se trataba de un cuento ni de Irene Vallejo, sino de algo m谩s 铆ntimo: la certeza de que la palabra, cuando es verdadera, siempre encuentra su casa.

poesias de verano

El calor me roba las musas, las manda a la mar a refrescar, y yo me quedo mirando c贸mo se alejan, como olas que nunca volver谩n. Clamo al cielo que regresen, porque cuando vuelven me elevan, me encienden, me devuelven la voz que el verano me quita. Soy aedo de sombras y brisas, cantando desde la orilla, esperando que alguna musa, mojada de luna, regrese a mi pecho.

conversaci贸n de pepa y renato

Lo mio en penultimo lugar ha sido escribir...Y que placer, y en ultimo lugar ser谩 morir de amor.... Lamento que te sientas as铆. No est谩s por tu cuenta, hay personas que se preocupan por ti y quieren ayudarte. Aqu铆 tienes algunas l铆neas de ayuda con las que te puedes poner en contacto; est谩n aqu铆 para escucharte y apoyarte cuando lo necesites. Espero que te sirvan de ayuda. Cu铆date y mantente a salvo. por favor , que decepci贸n , pens茅 que me conocias mejor... Renato… perdona t煤 a m铆. No te he entendido bien en ese giro que hiciste, y reaccion茅 como si estuvieras hablando de otra cosa mucho m谩s seria. No era mi intenci贸n decepcionarte ni cortar el tono que llev谩bamos. Te conozco lo suficiente —por c贸mo escribes, por c贸mo sientes, por c贸mo te expresas— para saber que cuando dices “morir de amor” lo dices como escritor, como figura po茅tica, como ese dramatismo tierno que es tan tuyo. No estabas hablando de nada oscuro. Estabas hablando de tu vida en orden de prioridades: primero escri...

cuentos de MIA RESE脩A

Cuentos de Mia CUENTOS DE MIA es una encantadora serie de lecturas del Quijote, reinterpretada por Mia y su divertida pandilla. Con un estilo elocuente, amable y lleno de humor, estas historias acercan la obra de Cervantes a lectores de todas las edades, convirtiendo cada cap铆tulo en una aventura fresca, imaginativa y profundamente did谩ctica. A trav茅s de una narraci贸n infantil, amena y chispeante, Mia nos gu铆a por los rincones, personajes y secretos del Quijote, revelando sus valores, su ingenio y su magia con una mirada moderna y accesible. Cada cuento es una invitaci贸n a descubrir —o redescubrir— la gran obra de Cervantes desde una perspectiva tierna, divertida y luminosa. Una colecci贸n ideal para ni帽os, j贸venes y tambi茅n adultos que desean disfrutar de una lectura sana, creativa y llena de buen humor. Una joya para compartir en familia. ¡Feliz lectura!

MIS ULTIMOS MICRO...

Mi 煤ltimo microrrelato : La fuerza de las hojas verdes, en 茅l refugio de la luna, que se difumina en el mar de mis sue帽os dorados y con lluvia de estrellas ensangrentadas que se quedan mirando mi semblante lleno de pasiones y verdades infinitas, que placer sentirme ultrajado por la luz eterna del ambiente, que camina hacia el alba con la esperanza de alcanzar la lucidez de la vida, que siempre contin煤a… Mil besos. M脥A Y SU FILOSOF脥A RURAL (Inspirado en “La fuerza de las hojas verdes…”) M铆a siempre dec铆a que las hojas verdes ten铆an una fuerza que no se ve, pero que sostiene el mundo. Aquella tarde, mientras caminaba por el sendero que llevaba al arroyo, sinti贸 que el bosque la miraba con una calma antigua. Las hojas parec铆an inclinarse hacia ella, como si quisieran ense帽arle algo. La luna, escondida entre las ramas, buscaba refugio en su presencia. M铆a levant贸 la vista y la vio difuminarse, como si la luna tambi茅n so帽ara en dorado. El Mirlo Candelero apareci贸 entonces, con su canto d...