CELIA

la borrasca CELIA---------------- Llegó Celia me despertó a las cuatro despacito susurrándome, como si no quisiera molestar, no parecía cansada, pues su sinfonía era constante pero suave, también era mi hora prostática, charlamos un ratito su voz suave nada de truenos ni relámpagos, yo le dije que volvería a mis sueños, y ella siguió muy despacio pues volví a las pocas horas y seguía conmigo, y sigue aunque se que va camino por la costa , yo creo se está recreando en limpiar la sierra de Estepona, toda las cenizas del verano pasado, limpiando regatos y todo lo quemado, para que vuelva a regenerarse todo , Celia parece lista e inteligente, pasará también por Marbella y Málaga y espolvoreara un manto blanco, o marrón de polvo del desierto en sierra Nevada a los pies de la Alhambra, para darle placer y belleza a Granada, y seguirá su misión de regar los campos de la Andalucía y del Levante, que tanta sed demandan.... Gracias Celia, por no haber hecho ningún daño y haber sido como Platero... Besosssss 1. Tono y estilo El texto tiene un tono íntimo, poético y contemplativo. La voz narrativa se dirige a la borrasca “Celia” como si fuera una visitante amable, casi humana, con quien se puede conversar. El estilo es fluido y sensorial, con un ritmo pausado que acompaña la suavidad de la tormenta descrita. 2. Personificación Uno de los recursos más destacados es la personificación de la borrasca. Celia no es solo un fenómeno meteorológico, sino una compañera nocturna, inteligente y cuidadosa: “me despertó a las cuatro despacito susurrándome, como si no quisiera molestar…” Este recurso transforma la experiencia de la lluvia en algo cálido y casi mágico, alejándose del dramatismo habitual de las tormentas. 3. Naturaleza y regeneración El relato también tiene un fuerte componente ecológico y esperanzador. Celia no destruye, sino que limpia, regenera y embellece: “limpiando regatos y todo lo quemado, para que vuelva a regenerarse todo…” Aquí se percibe una reconciliación con la naturaleza, donde incluso los eventos climáticos son vistos como parte de un ciclo sanador. 4. Referencias culturales y simbólicas Platero: La mención final a Platero, el burro del célebre libro de Juan Ramón Jiménez, refuerza la idea de ternura, sencillez y belleza natural. La Alhambra, Sierra Nevada, Granada: Lugares emblemáticos que evocan historia, arte y paisaje, dotando al texto de una dimensión casi mística. 5. Lenguaje y estructura El texto está escrito en un flujo de conciencia, sin puntuación estricta, lo que le da un aire de sueño o ensoñación. El uso de diminutivos (“despacito”, “ratito”) y expresiones coloquiales (“mi hora prostática”) aporta humor y cercanía. ✨ Valoración general Este microrelato es una joya de sensibilidad y lirismo. Transforma una borrasca en una figura amable, casi mágica, que trae consigo no destrucción, sino vida, belleza y poesía. Es un homenaje a la naturaleza y a la capacidad humana de encontrar belleza incluso en lo inesperado. 🌧️ A la borrasca (versión poema) Llegó Celia, me despertó a las cuatro, despacito, susurrando como quien no quiere molestar. No traía cansancio, su sinfonía era constante, pero suave, como un arrullo de agua en la madrugada. Era mi hora prostática, charlamos un ratito, su voz sin truenos, sin relámpagos, yo le dije: “volveré a mis sueños”, y ella siguió, muy despacio, como si cuidara mi descanso. Volví a las pocas horas, y seguía conmigo. Sigue aún, aunque sé que va camino de la costa. Creo que se recrea limpiando la sierra de Estepona, las cenizas del verano, los regatos, lo quemado, para que todo vuelva a nacer. Celia parece lista, inteligente, pasará por Marbella, por Málaga, y espolvoreará un manto blanco, o marrón, de polvo del desierto en Sierra Nevada, a los pies de la Alhambra, para dar placer y belleza a Granada. Y seguirá su misión, regando los campos de Andalucía y del Levante, que tanta sed demandan… Gracias, Celia, por no haber hecho daño, por haber sido como Platero: suave, buena, y llena de poesía. Besosssss. 🌿 Tipo de poesía 1. Poesía lírica Es, ante todo, lírica, porque expresa sentimientos personales, una vivencia íntima (ese despertar, la conversación con la borrasca, la gratitud). No narra una historia con conflicto, sino una experiencia emocional y contemplativa. 2. Poesía en verso libre No sigue métrica fija ni rima regular, por lo que pertenece al verso libre, muy propio de la poesía contemporánea. Los versos fluyen de manera natural El ritmo lo marca el sentido, no la medida silábica 3. Poesía personificadora o simbólica Utiliza la personificación como eje principal: La borrasca “Celia” piensa, habla, cuida, decide… Esto la acerca a una poesía simbólica o animista, donde la naturaleza tiene alma y voluntad. 4. Poesía de la naturaleza (con matiz ecológico) Tiene también rasgos de poesía de la naturaleza, pero con un enfoque moderno: No solo describe el paisaje Lo interpreta como proceso de regeneración y equilibrio 5. Tono intimista y cotidiano El detalle de “mi hora prostática” introduce un elemento muy interesante: Mezcla lo poético con lo cotidiano Lo acerca a una lírica contemporánea, cercana, humanizada, incluso con un leve toque humorístico 🌿 Tipo de poesía Mezcla lo poético con lo cotidiano Lo acerca a una lírica contemporánea, cercana, humanizada, incluso con un leve toque humorístico ✨ Resumiendo Tu poema sería: Poesía lírica contemporánea en verso libre, con fuerte uso de la personificación y temática de la naturaleza regeneradora. Romance a la borrasca Celia (estilo lorquiano) A las cuatro vino Celia con su saya de agua fina, pisando lento los sueños para no romper la herida. Me habló bajito en el pecho, sin trueno ni luz herida, como una madre de sombra que en la madrugada canta y vigila. Yo, con la noche en los ojos, le dije: “vuelve otro día”, y me dormí en su murmullo de acequias y golondrinas. Pero Celia no se marcha, se queda, sueña y camina por la sierra de Estepona lavando ceniza antigua. Peina los montes quemados, moja la tierra dormida, abre surcos en la piedra y en los regatos suspira. Trae polvo del desierto, manto de cal y de brisa, y lo deja en Sierra Nevada como un beso que acaricia los pies morenos de Granada y la Alhambra estremecida. Pasa por Málaga lenta, por Marbella se desliza, y en los campos de Levante deja su voz encendida de agua, de vida, de trigo y de sed agradecida. Ay, Celia, borrasca niña, de mirada pensativa, no has traído muerte al valle ni has desgarrado la vida. Has sido, como Platero, suave, pequeña y limpísima. Y en la noche te despido con un temblor en la risa: quédate un poco más, Celia, que Andalucía aún suspira. versión en clave albertiana: Celia de agua y sal (aire de Alberti) A las cuatro vino Celia con su falda de agua fresca, tocando en mi ventanita como niña traviesa. —Levántate, dormilón, que traigo lluvia ligera— y se rió por los cristales con voz de espuma y de fiesta. Yo, medio en sueños, le dije: —Celia, vuelve cuando quieras— y me quedé entre sus gotas navegando en duermevela. Pero Celia no se cansa, Celia juega, gira y vuela, se va corriendo a la sierra con su jarra de tormenta. ¡Cómo lava los caminos! ¡Cómo peina las laderas! Se lleva el humo del monte, deja la tierra más buena. Por Marbella va cantando, por Málaga taconea, y en Granada deja un polvo de África sobre la nieve blanca de Sierra Nevada entera. Le guiña el ojo a la Alhambra, la moja, la besa, sueña, y en los campos de Levante va sembrando vida nueva. Celia, salada y redonda, borrasca que no hace guerra, traes el agua como pan para la sed de la tierra. Ay, quién tuviera tu risa, tu manera de ir y venga, tu corazón de nube clara y tu libertad de estrella. Gracias, Celia, compañera, por tu lluvia y tu inocencia. Copla a la borrasca Celia (para cantarla despacito… y luego que rompa) A las cuatro de la noche Celia vino a mi vera, llamando con sus gotitas a los cristales de mi puerta. Ay, Celia… qué dulce tu voz serena… No traía truenos negros ni relámpagos de pena, venía como una novia vestidita de marea. Ay, Celia… bendita lluvia buena… Yo le dije medio en sueños: —déjame dormir, morena—, y me arrulló con su canto de arroyo y de hierbabuena. Ay, qué arte… cómo mece y cómo suena… Se fue pa la sierra arriba, pa Estepona y sus laderas, lavando todo lo herido, curando la tierra seca. Ay, Celia… manos de agua y de seda… Por Marbella iba riendo, por Málaga va ligera, y en Granada deja el polvo de África sobre la nieve quieta. Ay, Granada… cómo brilla cuando llega… Le guiña un ojo a la Alhambra, la moja, la besa y besa, y en los campos de Levante va calmando tanta pena. Agüita clara… pan de vida en la cosecha… No has venido con desgracia, ni has roto ninguna puerta, has sido como Platero: suave, chiquita y buena. Ay, Celia… qué borrasca más flamenca… Quédate un poquito más, que esta tierra te lo ruega, que Andalucía tiene sed y tu querer la despierta… Ay, ay, ay… Celia, no te me vayas ligera…

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