El cuento tiene alma
El cuento tiene alma, sensibilidad y una intención muy clara: acercar El Quijote
a un universo poético, tierno y reflexivo, visto desde la mirada limpia de MIA y
su entorno. Esa intención se sostiene de forma constante a lo largo del texto,
lo cual no es nada fácil y aquí está logrado La narración tiene un tono oral,
cálido y cercano, casi como si alguien estuviera contando el cuento al calor del
brasero. Eso encaja muy bien con MIA, con la tía Jacinta, con Filomeno y con el
Mirlo Candelero. No suena impostado, suena auténtico Filomeno, la tía Jacinta y
Candelero no son solo acompañantes: Filomeno aporta filosofía sencilla y
profunda. Jacinta es la voz sanadora y sabia. Candelero funciona como coro
poético y refranero. Esto crea un equilibrio muy bonito entre reflexión, ternura
y humor suave. No intentas explicar El Quijote de forma académica, sino desde lo
que provoca: ilusión, dudas, ternura, contradicción, empatía. Eso es un gran
acierto, porque hace que el lector se identifique con MIA. Los grandes temas se
mantienen claros: ilusión bondad dignidad amistad imaginación ser buena persona...
Comentarios
Publicar un comentario